Construyendo juntos una patria para todos
(En memoria de Mauricio)
Señor Tú me lo diste,
escuchaste mis ruegos
reiterados,
-"Que tu tiempo
no es mi tiempo"
-me dijiste-
y en mi vientre ocurrió
lo tan ansiado.
Duró cuatro años
esa espera,
me probaste en el yunque
y en la llama.
- Que Tú no padeces
de sordera,
y sabes cada cosa del que clama-
Cómo no creer en tu presencia
si estabas en la redondez
y en los latidos,
y a ese ser ibas dándole tu esencia
mientras lo forjabas en mi nido.
-Ese cofre que creaste primoroso,
para que lo tenga todo,
hasta el sustento-
e hiciste que estallara con el ruido
que hace la vida
al cantar un nacimiento.
Fue el sonido más bello
que he escuchado:
un llanto estridente
y armonioso,
tenía a mi hijo, allí, a mi lado
lo acaricié con el alma y con el gozo.
Lo contemplé en un éxtasis sublime,
descubrí así el caudal de mi ternura
y al entender que su vida era mi vida
desde mi pecho fluyó la miel más pura.
¡Oh Señor, si pusiste en ese niño
y en el color turquesa de sus ojos:
toda la fuerza para darme bríos,
todo el candor para quitarme enojos!
""""""""""""""
Ahora háblame de esa mirada,
que penetró mi ser por veinte años,
porque ya está contigo,en tu morada,
no olvides decirle que lo extraño.
Salió de casa , recuerdas, aquel día
era un 9 de julio del año 87
-los diarios comentaron su partida-
en una esquina lo esperó la muerte.
Se fue sin despedirse, sin un beso,
¿Entiendes porqué aún aguardo su regreso?
Ese cuerpo que amé , me fue entregado,
estático y frío como el mármol,
yo quería ponerle sus colores,
pintarle las mejillas, arroparlo,
no entender del olor de aquellas flores
ni de ese invierno que pujaba por llevarlo.
Le contemplé las manos y eran ésas
las que tantas veces me habían acariciado.
No pude ni besarlo
él ya no estaba
en ese cuerpo
porque había volado.
Tú comprendiste la lanza en mí clavada
porque Tu Madre misma lo ha vivido,
¡Oh si hubiese podido acomodarle tibia almohada,
en el lugar de ese soporte frío!
Todo era helado como el frío de esa arma
y del sentir del que apretó el gatillo,
pero eso fue lo que en el rostro de mi hijo
destacó la pureza de los lirios.
Ahora acuno en mis brazos la esperanza
y me habita por siempre la paciencia,
no vivo del recuerdo y la añoranza
sino de su alegría en tu presencia.
Porque sé, con total convencimiento,
que sólo se cruza el umbral de esta vida
para abrirse a un nuevo nacimiento.
Entonces, habrá un día, Tú lo sabes,
que un abrazo sin fin, será el reencuentro.
Elsa Tébere
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Publicado por Elsa Edith Tébere el enero 28, 2012 a las 3:00pm — 2 comentarios
Publicado por Elsa Edith Tébere el noviembre 30, 2011 a las 2:30pm
Publicado por Elsa Edith Tébere el noviembre 3, 2011 a las 9:00am
Publicado por Elsa Edith Tébere el octubre 18, 2011 a las 6:24pm
Publicado por Elsa Edith Tébere el octubre 12, 2011 a las 5:28pm
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Martín Urdániz comentó sobre la publicación en el blog A un gran sacerdote y amigo de Elsa Edith TébereParábola de los viñadores homicidas
33 "Escuchad otra parábola. "Había un dueño de casa, que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; después, la arrendó a unos viñadores, y se fue a otro país. 34 Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los viñadores para recibir los frutos suyos. 35 Pero los viñadores agarraron a los siervos, apalearon a éste, mataron a aquél, lapidaron a otro. 36 Entonces envió otros siervos en mayor número que los primeros; y los trataron de la misma manera. 37 Finalmente les envió su hijo, diciendo: "Respetarán a mi hijo". 38 Pero los viñadores, viendo al hijo, se dijeron entre sí: "Éste es el heredero. Venid, matémoslo, y nos quedaremos con su herencia". 39 Lo agarraron, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron. 40 Cuando vuelva pues el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos viñadores?" 41 Dijeron: "Hará perecer sin piedad a estos miserables, y arrendará la viña a otros viñadores, que le paguen los frutos a su tiempo". 42 Y díjoles Jesús: "¿No habéis leído nunca en las Escrituras: "La piedra que desecharon los que edificaban, ésa ha venido a ser cabeza de esquina; el Señor es quien hizo esto, y es un prodigio a nuestros ojos?" 43 Por eso os digo: El reino de Dios os será quitado, y dado a gente que rinda sus frutos. 44 Y quien cayere sobre esta piedra, se hará pedazos; y a aquel sobre quien ella cayere, lo hará polvo". 45 Los sumos sacerdotes y los fariseos, oyendo sus parábolas, comprendieron que de ellos hablaba. 46 Y trataban de prenderlo, pero temían a las multitudes porque éstas lo tenían por profeta.
© 2012 Creado por Martín Urdániz.
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